Geek Girl Views


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Consumismo Nivel: ¡Oh, no! ¡Me he convertido en una Asian Lover!

Esta vez tocaré un tema que seguramente a muchos más de la mitad de mis queridos lectores, les tocará en lo más profundo de sus corazones: El consumismo Asiático.

Ya sea para las K-Popers, Gyarus, Lolitas, para los Gamers, Coleccionistas, Akiba-Keis, o todo el resto de los Asian Lovers -que podríamos estar listando eternamente- el consumismo Asiático es uno de los temas más significativos en su área.

Basándome en mi experiencia personal, me considero Gamer y por encima de todo Coleccionista. Ambas cosas me gustan por igual (o quizás los videojuegos un poco más) pero aludiendo al tema que estamos tratando, debo poner por encima mi faceta de coleccionista, ¿Porqué? porque los Gamer que se dedican al consumo Asiático generalmente traen consolas que no se encuentran acá, accesorios, juegos en Japonés limitados, etc; y aunque yo amo los videojuegos, mi consumismo Asiático se limita en exclusiva al área de colección (Aparte de mis prendas de vestir y mi maquillaje, que eso en realidad no le llega ni a los talones al valor monetario que exige el coleccionismo).

Dentro de mi rango de colecciones están las figuras de anime, el merchaside limitado y mi mayor pasión: Las muñecas Asiáticas.

Ser un Asian Lover no es fácil, partiendo por la base del piso económico considerable que necesitas para solventar los caprichos que éstos hobbies involucran.

Pero acá va el verdadero problema: Por un lado, nuestras prioridades en desorden, y por otro lado la crítica de los que no apoyan estas prácticas.

Empecemos por las prioridades en desorden. Estoy segura que muchos de nosotros hemos dejado cosas “necesarias” más de una vez, por solventar nuestro hobbie. También, estoy segura que todos los que hacemos esto, sabemos que no es lo correcto; pero aún así lo hacemos porque es lo que nos gusta.

Yo personalmente, no me prohíbo de nada necesario, pero sí me prohíbo de cosas que la mayoría de las chicas de mi rango de edad se la pasan comprando. Ropa, accesorios, maquillaje, y ese tipo de cosas; tengo toda la ropa que puedo necesitar, lo mismo con los accesorios y el maquillaje, pero es eso: Tengo sólo lo que puedo necesitar, no compro de más, ni por mucho que me guste. Porque prefiero hacerme feliz con las cosas que de verdad me gustan, antes que comprar algo que ya tengo, pero en otro diseño que “está más bonito” o en otra tela/color/estampado que “están más llamativos”.

La ropa que me ponga no me va a hacer feliz, el maquillaje tampoco. Lo que me hace feliz, es poder admirar mis figuras y muñecas, y fotografiarlos (que es lo que más adoro de estos hobbies).

Además, así estoy bien bonita ¿verdad? ¿para qué esforzarme por ser aún más bonita, si así estoy bien? eso es para las feas (haha broma, broma).

Y ahora, el segundo y más temido tema (del cuál ya había hablado en la entrada de “Soy una Asian Dolls Lover“): Las personas que están en contra de nuestros hobbies.

Personalmente, creo que si tú mismo ganas tu dinero, puedes hacer con él lo que quieras. Es fruto de tu trabajo y tu esfuerzo, no están tus padres en la oficina donde trabajas ayudándote, ni tus amigos, ni nadie, sólo tus compañeros de trabajo (y porque ese también es su trabajo).

Entonces, ¿porqué alguien puede decir lo que debes o no debes hacer con tu dinero, si es fruto de tu esfuerzo y tu sacrificio?. Que no sean tan metiches, tampoco es que uno le ande controlando a todo el mundo su dinero ¿pero todo el mundo sí puede hacerlo con nosotros?

Es molesto, es molesto e inapropiado. También injusto, y poco ético.

Después de todo, lo que haces con tu dinero también son temas personales tuyos, y es de educación básica aprender a no meterse en los temas personales de la gente, a no ser que ellos te lo permitan.

Esas personas dicen “no deberías gastar el dinero en esas cosas, es mucho lo que gastas”, pero espérenme un momento que yo no fumo (y créanme que un fumador promedio puede hacer fácil la suma que cuesta un Nendoroid dentro de un mes, o dos meses como máximo). Tampoco bebo, ni voy a fiestas/antros/discos/bares, y con una vez a la semana en esos lugares también haces el precio de un Nendoroid dentro de un mes.

Entonces, ¿yo no puedo gastar el mismo dinero que ellos gastan en esas estupideces, en algo que me hace feliz y no me hace ver como una borracha, ni me mata los pulmones?

No los critico, como dije, la gente puede hacer lo que quiera con su dinero. Pero así como se les respeta, deberían respetar también.

Redacción por: Nathaly Tiznado Siegmund (NathChan).
Este material no posee ningún tipo de copy-paste, es un trabajo 100% original. Si usted va a utilizar lo aquí redactado, tenga la consideración de enlazarnos como fuente del trabajo.


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Crónicas de una Friki: Sí, soy una “Asian Doll’s Lover”. Le pese a quién le pese.

Decidí escribir este artículo con el fin de crear una nueva sección dentro del Blog Geek Girl Views, una sección que -si bien es bastante friki, y entra de todas maneras en la categoría del Blog- es un poco más personal.

Inaugurando esta sección del Blog, les hablaré sobre una de mis más costosas y hermosas aficiones: El ser una Asian Doll’s Lover.

Básicamente, con esto intento decir que me encantan las muñecas de procedencia Asiática, y que me gusta coleccionarlas. Las muñecas Asiáticas que más me gustan son las Ball Jointed Doll’s, y las Pullip’s.

Para quienes no sepan nada de estas muñecas, los invito a leer los artículos que escribí sobre cada una de ellas para el Blog de Estilo Kawaii. Haciendo click en “Pullip’s” los llevará al artículo de Pullip’s, y haciendo click en “Ball Jointed Doll’s, accederán al artículo de BJD’s.

Mi colección es pequeña, pero eso no significa que no crecerá con el tiempo. Hasta el momento, tengo dos Pullip’s y una Ball Jointed Doll.

Desde demasiado pequeña me gustaron las muñecas, jugaba con ellas incluso antes de que hubiese aprendido a hablar. Sin embargo, conocí a las Ball Jointed Doll’s cuando tenía al rededor de 10 años, gracias a los sitios web de referencias Asiáticas que frecuentemente visitaba.

Claramente, en ese entonces imaginaba a las BJD’s completamente lejanas a mis posibilidades, y me había resignado a admirarlas y a almacenar sus fotografías en mi computadora.

Fue luego de varios años que conocí a un par de amigas que tenían otro tipo de muñecas Asiáticas -que igualmente me gustaron mucho- llamadas Pullip’s. Gracias a ellas conocí el mundo de dichas muñecas y pude adquirir mi primera muñeca Asiática: Mi Pullip Peter Pan, a la cual llamé Isabella.

Luego de eso, estas mismas amigas me invitaron al grupo en Facebook BJD Chile, en el que -para mi sorpresa- conocí a muchos Chilenos y Chilenas que tenían sus propias Ball Jointed Doll’s, y pude darme cuenta que estas muñecas eran mucho más asequibles y económicas de lo que pensaba.

Después, adquirí mi segunda muñeca, una nueva Pullip. Ella era la Pullip Classical Alice, de Alice in Wonderland. La que hasta el momento -y aún ahora- había sido mi Pullip favorita de la serie de Pullip’s. A ella la llamé Alice, puesto a que soy fanática de Alice in Wonderland y no quise cambiar su nombre.

Uno o dos meses luego de eso, adquirí mi tercera muñeca: Una Ball Jointed Doll de Fairyland (el molde Chloe de la serie Minifee) la cual llamé Katerina.

Honestamente, creo que es uno de los hobbies más hermosos que tengo.

Está bastante ligado al diseño, a la estética y especialmente a la fotografía, por lo cual me encanta, y me ayuda a mejorar en varios aspectos que me gustan mucho del arte contemporáneo.

Ahora, la típica falta de entendimiento por parte de las otras personas.

“No entiendo como gastas tanto dinero en esto”, “Es un pasatiempo bastante infantil”, “Deberías gastar tu dinero en mejores cosas que estas”, “Eres muy grande para jugar con muñecas” y otro tipo de comentarios que, si bien a veces no son realizados con malas intenciones, molestan muchísimo.

Pareciera que desde un tiempo hasta ahora, la gente se cree con el derecho de decidir por todas las demás personas lo que hacer con su dinero. También, pareciera que tienen una perspectiva bastante pobre de lo que significan este tipo de muñecas Asiáticas.

Estas muñecas están hechas para posar y ser personalizadas, características que las ligan muy profundamente a la fotografía, y por ende en una manera bastante entretenida de crear arte. Sirve para perfeccionar dichas habilidades, para mejorar en todo aspecto, y es útil tanto para novatos como para profesionales.

En último caso, está bien si hay personas que aún así se oponen a este tipo de cosas, está bien si hay personas a las que les parece tonto o poco productivo; y no lo digo porque estén bien en su manera de pensar, pero lo digo porque nunca nada -absolutamente nada- será del agrado de todas las personas. Pero de ahí, a venir a decirlo en modo despectivo, o a sobrepasar los límites de una opinión y convertir sus palabras en una imposición, me parece bastante poco agradable (como mínimo).

Si yo quiero gastar el dinero que yo gano con mi esfuerzo en lo que quisiera gastarlo, es mi problema y mi decisión. Por algo es mío, y siendo mío tengo pleno derecho a hacer lo que yo quiera con él. Si se me da la gana, puedo subirme a un segundo piso y comenzar a lanzar el dinero a las personas que van pasando, porque es mío.

Yo no me meto en los gastos monetarios de otras personas, y si llego a hacerlo es dando consejos de manera prudente y amistosa. No por medio de críticas incisivas, de manera despectiva, ni con imposiciones.

Creo que esto es lo que TODA y TODO coleccionista de muñecas ha querido decir por lo menos diez o veinte veces en su vida. Es una molestia bastante consecutiva y generalizada en el medio.

Aún así, adoro ser una Asian Doll’s Lover. Es un hobbie hermoso (como dije anteriormente) que me ha dejado varias bonitas experiencias, que me ha hecho aprender mucho y conocer a gente maravillosa. No lo cambiaría por nada, no me avergonzaría de ello por nada, ni tampoco lo dejaría por nada.

Redacción por: Nathaly Tiznado Siegmund (NathChan).
Este material no posee ningún tipo de copy-paste, es un trabajo 100% original. Si usted va a utilizar lo aquí redactado, tenga la consideración de enlazarnos como fuente del trabajo.